Patología

La patología es la rama de la medicina que se ocupa del estudio objetivo de la enfermedad, de las manifestaciones objetivas que puedes encontrar y asociar con una alteración de una estructura o una función del cuerpo humano.

En este curso aprenderás que la enfermedad comienza con la alteración de una función o de una secuencia de reacciones en los niveles celular y molecular, y que hay una causa para estas alteraciones. Si hay tantísimas enfermedades es por la gran cantidad de funciones que pueden alterarse y por todas sus posibles interacciones con el resto de funciones orgánicas.

(También es posible inventar enfermedades a partir de circunstancias que, a juicio de otros, son desfavorables para la vida en sociedad… pero en esa discusión no me voy a meter.)

Ante los estímulos nocivos, las células (y el organismo como un todo) buscarán adaptarse y restaurar el equilibrio que necesitan para seguir funcionando. Para ello cuentan con diferentes mecanismos: inflamación, reparación, respuesta inmunitaria, compensación por parte de otros sistemas. Si no lo logran, cometen seppuku (apoptosis) o mueren sin más (necrosis).

Muchas veces la lesión no afecta a una sola célula sino a muchas más, y ello puede traducirse en alteraciones funcionales en los niveles tisular y orgánico. Piensa, por ejemplo, en un accidente cerebrovascular, donde un grupo de neuronas se quedan sin oxígeno y nutrientes por más de cinco minutos. ¿Qué podría pasar?


Para comenzar a entender la patología, puedes ayudarte con esta lista de verificación sacada de la guía de prácticas que llevé en su tiempo:

  1. ¿Qué lesión es? ¿En qué órganos y tejidos está presente? Es evidente que hay que ponerle nombre a la alteración y asociarla con un grupo de características y una localización determinada. En el caso de los cánceres, existe una nomenclatura propia que debes aprender.
  2. ¿Cuál es el agente etiológico de la lesión? Cualquier cosa imaginable puede provocar una lesión celular (u orgánica): estímulos mecánicos (distensión, rozamiento, traumatismos), químicos (acción de fármacos, sustancias tóxicas, otras drogas) o físicos (electricidad, radiaciones ionizantes); desequilibrios en la regulación de las funciones celulares y orgánicas; la acción de virus, bacterias, parásitos y cuerpos extraños; deficiencia o exceso de nutrientes, hormonas, etc.
    Estudiar etiología te sirve para no echarle la culpa a Dios de todos tus problemas.
  3. ¿Cuál es la patogénesis de la lesión? A cada causa le sigue un efecto, que a su vez desencadenará otros eventos, y así sucesivamente. En este apartado conocerás la secuencia de alteraciones desde la lesión inicial hasta la expresión clínica: ¿por qué se produce la fiebre luego de una infección? ¿Cómo ha podido crecer tanto ese tumor hepático desde la mutación inicial de una sola célula? ¿Cómo se produjo la necrosis de ese pie izquierdo luego de una diabetes mal controlada?
  4. ¿Cuáles son las características microscópicas y macroscópicas de la lesión? Examinarás las alteraciones histológicas y anatómicas apreciables tras una lesión celular y tisular. Cuando las compares con la estructura normal del organismo, entenderás que las diferencias están allí porque hubo una secuencia de pasos que transformó la normalidad previa en algo que puede ser más o menos útil para mantener el organismo con vida, pero que muchas veces ya no representa el máximo de su capacidad.
    Verás hígados cirróticos, miembros gangrenados, tumores que te dejarán con la boca abierta, úlceras y mucho más. Al examinar los cortes microscópicos de todas estas muestras entenderás que se trata de la expresión de algo que ocurre en miles de células lesionadas que intentan adaptarse a su nueva realidad.
  5. ¿Cuál es la expresión clínica de la lesión? ¿Cuáles son los síntomas y signos que se manifestarán en el paciente luego de toda la secuencia patogénica de la lesión? El dolor, la hematuria, la ictericia, un edema, la anorexia, etc., se originan de mecanismos fisiopatológicos que muchas veces son conocidos.
    ¿Recuerdas el accidente cerebrovascular de hace unos párrafos? En neuroanatomía aprendiste que determinadas regiones cerebrales procesan estímulos y controlan funciones diferentes, así que entenderás que la isquemia y el posterior infarto de un grupo de neuronas puede provocar, además de una intensa cefalea, trastornos en la visión, en el gusto, en el olfato, en la percepción del dolor o de la temperatura ambiental; dificultades en el habla, en la lectura, en la comprensión, en la coordinación; cambios en el comportamiento… ello según la arteria bloqueada y la función que desempeñaba aquella parte del cerebro.
  6. ¿Qué tiempo de evolución tiene la lesión? Precisarlo podría ser útil. Las lesiones cambian en el tiempo: se extienden, crecen u ocasionan la reorganización de las estructuras tisulares. No es lo mismo evaluar un infarto de miocardio de dos horas que uno de siete días, y ambos serán distintos de otro de dos meses. En cuanto a los cánceres, pueden pasar años desde la mutación inicial en una sola célula hasta la expresión de los síntomas; una muestra de un estadío indetectable y otra de un tumor muy infiltrado serán bastante diferentes.
  7. ¿Por qué vía se disemina la lesión? ¿Cómo se encuentran los ganglios satélites de la lesión? Las células neoplásicas tienen muchas maneras para diseminarse: por extensión directa, linfática, hematógena, transcavitaria, etc. Es posible que haya ganglios inflamados, incluso perceptibles mediante la palpación.
  8. ¿Qué evolución y pronóstico tendrá la lesión? La patogénesis no termina con el momento en el que la estás examinando. Esta secuencia podría tener algunos pasos adicionales hasta el restablecimiento de la función normal, la reparación de los daños o la alteración irreversible de todas las funciones vitales. Mediante la terapéutica es posible modificar su curso para retrasarla, detenerla o revertirla.
  9. Medidas para prevenir la lesión. Los médicos son profesionales muy útiles, pero los pacientes serían más felices si no se enfermaran, para empezar. Hay muchos males prevenibles y otros controlables cuando se detectan en fases tempranas.

La adquisición del pensamiento patológico es algo así como la última frontera entre las ciencias básicas y la formación clínica. Te ayuda a relacionar los síntomas y signos de los pacientes (que aprenderás a identificar en semiología y medicina interna) con las alteraciones de la estructura y la función orgánica.

Libros recomendados

Mi referencia fue Robbins y Cotran. Patología Estructural y Funcional, pero cualquier tratado en el que se respondan las preguntas señaladas arriba está bien.

Además de los conocimientos previos de anatomía y fisiología, viene bien recordar algo de biología celular e histología. Las lesiones se inician con alteraciones y mecanismos de adaptación en el nivel celular, y para aprobar el curso posiblemente tendrás que aprender a identificar alteraciones microscópicas.

Aunque tuve un docente al que le encantaba recomendar la lectura de Rosai y Ackerman Patología Quirúrgica, ese libro de texto, además de ser un tocho inmenso, está más orientado a quien desee especializarse en esa área.


Imagen de cabecera: Lobar pneumonia, acute de Yale Rosen se usa conforme a la licencia Creative Commons Atribución-CompartirIgual 2.0; imagen recortada por Eduardo Vera-Palomino y publicada con la licencia mencionada.

Cita este artículo (NLM) como:
Vera-Palomino E. Patología [Internet]. Ica (Perú): Mirimiri; 2020 ago 31 [actualizado 2021 jun 20, citado 2021 jul 23]. Disponible en: https://mirimiri.xyz/patologia/.

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