Fisiología

La fisiología es la rama de la biología que se ocupa del estudio de la función. Si en anatomía habías aprendido qué partes tiene tu cuerpo, ahora conocerás para qué sirve cada una, qué es lo que hacen.

Para discutir acerca del funcionamiento del organismo es necesario tener presente algo de física y bioquímica, y también conocer la estructura a la que nos referimos, tanto en el nivel macroscópico como, más importante aún, en el nivel microscópico, porque es en los niveles organizativos tisular, celular y molecular donde comienza el estudio de la función.

La célula es la unidad morfológica, funcional y genética de la vida, y ciertamente, es el nivel mínimo de organización a partir del cual se puede hablar de vida.

De hecho, ¿qué es la vida?

Los seres vivos no somos muy distintos de las máquinas, en el sentido de que tenemos una estructura determinada y «funcionamos» de acuerdo con los principios de la física y la química. La vida, entonces, sería el estado en el cual estamos «en funcionamiento», y la muerte sería el estado en el cual dejamos de «funcionar» debido a un factor irreversible.

Por supuesto, esto solo es mi parecer; hay toda una discusión sobre el concepto de «vida», y una de sus implicaciones prácticas, por ejemplo, es la determinación de la muerte en un contexto hospitalario y en una época en la que existen la reanimación cardiopulmonar, los ventiladores artificiales y el potencial de crear clones de nosotros mismos.

Hay seres vivos de una sola célula, y también los hay de varios miles de millones. Sin embargo, todas las células tienen elementos en común: poseen una membrana que delimita un medio intracelular y uno extracelular, mantienen su propia estructura y organización mediante diversos mecanismos, y pueden realizar tres funciones básicas: nutrición (intercambiar materiales con el medio circundante para preservar su propio equilibrio), relación (captar los elementos provenientes del exterior, tales como temperatura, presión, luz, posición, sonidos, etc.) y reproducción (generar nuevos organismos, con características semejantes). Por cierto, lo de nutrición, relación y reproducción es una de esas ideas extendidas que tienen un origen incierto: no consigo hallar al científico o filósofo que enunció esas funciones vitales.

Para realizar estas funciones, las células presentan su propia organización. La más básica consta de un material genético rodeado por una membrana celular, junto con un sistema de enzimas y otras sustancias que permiten, entre otras cosas, mantener un entorno constante en los medios intracelular y extracelular (homeostasis), así como decodificar los ácidos nucleicos para sintetizar nuevas estructuras y enzimas que, a su vez, ayudarán a regular el medio celular y reemplazarán a aquellas que se están degradando. A su vez, estas sustancias van a participar en el proceso de copia de los ácidos nucleicos (replicación), como parte del ciclo celular.

Las células no viven aisladas: tienen que relacionarse con el medio que les rodea y desarrollar mecanismos para conservar su homeostasis. Así como en las bacterias han aparecido sustancias para destruir los antibióticos y en las plantas hay flores coloridas que les ayudan a reproducirse con la ayuda de los insectos, los seres humanos contamos con más de 37 billones de células organizadas para desempeñar estas funciones de nutrición, relación y reproducción. Cada una las realiza en su propio contexto: un hematíe no vive en el mismo medio que un osteocito, y ambos no viven en el mismo entorno que una neurona.

De hecho, las células deben mantener unas condiciones constantes para funcionar, como acceso a nutrientes (glucosa, aminoácidos, ácidos grasos) y concentraciones determinadas de oxígeno, minerales e iones, tanto a nivel intracelular como extracelular, para que se puedan desarrollar las diferentes reacciones químicas.

Las células cuentan con varios mecanismos para captar los nutrientes (difusión, transporte, fagocitosis, etc.), e incluso en una organización multicelular, existen sistemas para transformar la materia del exterior en sustancias manejables en el nivel celular (digestión), para recuperar el oxígeno proveniente del aire (respiración) y para transportar estos nutrientes hacia todas y cada una de las partes del organismo (circulación). Las reacciones químicas normales suelen producir sustancias de desecho que hay que separar y expulsar del organismo (excreción).

Como somos estructuras muy grandes, necesitamos un sistema de palancas que sea posible manipular a voluntad para desplazarnos en busca del alimento (locomoción, que también es muy útil para otros propósitos, como buscar pareja). Contamos con estructuras para captar los estímulos del exterior (visión, audición, gusto, olfato, tacto, equilibrio…) y del interior (dolor, presión y señales moleculares) y sistemas para su interpretación y procesamiento con la finalidad de proporcionar respuestas organizadas (sistemas nervioso y endocrino). También se requiere una defensa ante los estímulos y agentes nocivos (respuesta inmunitaria, barreras).

En cuanto a la reproducción, mediante el control hormonal y con las estructuras adecuadas, se puede hacer llegar el gameto masculino al lugar donde espera el femenino para que ocurra la mezcla de diferentes acervos genéticos y se desarrolle un nuevo ser vivo con características semejantes a los progenitores. Esto no ayuda mucho a prolongar la vida del organismo, pero resulta útil para propagar la vida como sistema organizativo de la materia a lo largo de miles de millones de años.

Cada estructura de nuestro organismo se ha conservado por algo. Tiene una función, o la tenía en los antepasados del ser humano, pero ahora se ha reducido a su mínima expresión.

En cierto modo, la vida no tiene ningún sentido por sí misma, más allá del que queramos darle. El hambre, la sed, la respiración, el pensamiento, la memoria, las emociones, la fe, el amor, pueden reducirse a una serie de funciones y reacciones químicas conocidas o en estudio. De todos modos, lo cierto es que la mayoría de las personas (y de seres vivos en general) viven felices sin entretenerse tanto con estas cosas. Mi gata, hasta ahora, no se ha preguntado cuál es el sentido de su vida, y las flores que regalarás a tu pareja en San Valentín no van a sufrir por el hecho de saber que se marchitarán en un tiempo menor al previsible si permanecían unidas a sus respectivos arbustos.

Las personas «funcionamos», y es importante «funcionar bien» (no me creas a mí, pregúntale a alguien con ataxia espinocerebelar). Parte de ese funcionamiento incluye el albergar deseos, esperanzas, expectativas, sueños y recuerdos. La gente no se preocupa de su concentración de histamina ni de su concentración plasmática de PTH, sino de sus problemas. Aunque se asocien con la presencia (o disminución) de sustancias cuyo nombre no memorizarán nunca. (Hazte un favor y lee algo sobre neurofisiología y neuroquímica.)

Las personas están ocupadas viviendo sus vidas, con o sin algún sentido, pero viviendo, al fin y al cabo.

El propósito de conocer la fisiología es, enterarse del funcionamiento normal del cuerpo humano, pues en algún punto estas pueden alterarse y causar un gran desequilibrio, cuyas repercusiones las aprenderás en patología. Y estas alteraciones funcionales pueden repercutir en otras dimensiones de la vida de las personas, y allí es cuando vendrán a tí, motivados por su deseo de vivir sin preocupaciones.

Libros recomendados

El único tratado que realmente leí en su tiempo fue Fisiología de Guyton, pero los otros también son buenos autores de consulta. Acostúmbrate a ver gráficos sobre las funciones fisiológicas (como la saturación de oxígeno) y alguna que otra fórmula (como la de la depuración renal).


Imagen de cabecera: Bite Off Child Apple de sipa se usa conforme a la licencia Pixabay.

Cita este artículo (NLM) como:
Vera-Palomino E. Fisiología [Internet]. Ica (Perú): Mirimiri; 2020 ago 31 [actualizado 2021 mar 2, citado 2021 abr 19]. Disponible en: https://mirimiri.xyz/fisiologia/.

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