Acerca de

Soy Eduardo Vera y te doy una bienvenida a Mirimiri tan cálida como mi ciudad, Ica.

Los servicios que ofrezco aquí son el producto de habilidades aprendidas de manera empírica durante los últimos años. Tengo el compromiso de certificarme y unirme a alguna asociación… en cuanto consiga independizarme y reúna el dinero, claro. Particularmente considero que el prepararme para obtener el CIOL DipTrans y el Cambridge Proficiency Exam me daría un nivel decente.

Traducciones del inglés al español para gente que cree en la libertad

¡Haz que tu visión del amor, la libertad y los sueños se compartan en la segunda lengua materna del mundo!

Ambos estaremos de acuerdo en que una traducción es buena cuando el mensaje original se transmite con integridad y precisión, de manera legible y en un estilo claro, conciso y apropiado para tu público. Para que el texto traducido cumpla con estas características, sigo un proceso que consiste en:

  1. Leer el material original para captar las ideas que hay que comunicar.
  2. Si fuera necesario, convertir el material original a un formato editable.
  3. Realizar la traducción, a un ritmo aproximado de dos mil palabras por día.
  4. Dejar reposar el texto un par de días.
  5. Revisar el texto varias veces, para:
    • Detectar palabras y frases mal traducidas.
    • Corroborar que el texto cumple con las convenciones estilísticas propias de nuestro idioma y con las instrucciones de la cliente.
    • Comprobar que el contenido se lee con fluidez y cumple con transmitir las ideas del material original.
    • Corregir errores de ortografía y gramática.
      En esta etapa puedo solicitar la ayuda de una revisora o correctora experta tanto en la lengua española como en el tema que aborda el material original.
  6. Cuando el texto final esté listo, lo enviaré para tu consideración y aprobación, o bien lo maquetaré y editaré según lo pactado en el presupuesto. De cualquier forma, el formato de entrega se acordará de antemano.

Para un libro de trescientas páginas u ochenta mil palabras, este proceso puede durar unos cuatro meses.

Para describir el proceso me he inspirado en este artículo de Miriam Neidhart (en inglés) y en esta guía de la Unión de Correctores (en español).

Algunas preguntas interesantes

Antes de solicitar cualquier información, lee detenidamente esta página y las Cláusulas generales de contratación. Si algo no te queda claro, envíame un mensaje con tu pregunta; intentaré responderla en menos de 24 horas.

¿CUÁNTO ME COSTARÁ TRADUCIR UN LIBRO?

Verás, el proceso de traducción requiere algo de tiempo y la colaboración de varios especialistas aparte del traductor. También influyen la especialidad del tema tratado, el tiempo disponible para realizar el encargo, los servicios adicionales que pudieran requerirse (conversión de formatos, transcripción o maquetación) y la experiencia del profesional contratado.

Por todo ello, la traducción puede llegar a ser un capricho carísimo, o una inversión para los emprendedores que realmente deseen saltar la barrera del idioma para llegar a miles (o millones) de nuevos clientes potenciales. El precio final lo calcularé luego de ver el material original, incluirá los impuestos aplicables y constará en el presupuesto que te envíe.

¿PARA QUÉ CONTRATAR AL PRIMER TRADUCTOR QUE SALE EN GOOGLE SI YA EXISTEN BABELCUBE, FIVERR, UPWORK Y WORKANA?

Yo mismo estoy registrado en esas plataformas, aunque por ahora no las uso mucho.

Con Babelcube la traducción te cuesta cero, pero ¡ojalá alguien se interese en tu libro! Muchos llevan esperando por años.

Es posible que encuentres buenas profesionales en Fiverr, Upwork, Workana y otras plataformas similares. La ventaja de usar estas plataformas es que cuentas con mecanismos para resolver conflictos y solicitar reembolsos. Con tanta gente que asegura saber traducir al español y se pelea por los pocos trabajos disponibles, es fácil ver tarifas (y presupuestos de clientes) de 0,01 USD por palabra e incluso menos.

Sin embargo, a menos que seas una experta en selección de personal y tengas una idea clara de los procesos que se siguen en traducción y producción editorial, podrías crearte falsas expectativas y llevarte algunas sorpresas desagradables a la hora de presentar tu texto a lectoras reales. Y tú no quieres perder tiempo ni dinero por discutir y corregir errores, sino un libro bien traducido.

Si no me crees a mí, mi consejo es que trabajes con una buena agencia de traducción o con una traductora que al menos demuestre saber de qué está hablando.

¿CÓMO SÉ QUE MI LIBRO ESTÁ BIEN TRADUCIDO?

Sé que es complicado averiguarlo por tu cuenta. Imagina que también quisieras encargar una traducción al chino o al árabe y no supieras ni cómo se lee en esos idiomas. ¿Qué hacer?

La mejor forma que tienes de comprobar la calidad del producto final es enviarlo a otra traductora, revisora o correctora profesional cuya lengua materna sea la del material traducido, pues son expertas en las convenciones de la escritura cuidada y en las referencias culturales propias de cada idioma. Si el texto es un desastre, te lo dirán: si en algo somos buenos los de lenguas es para quejarnos de cómo escriben los demás.

Otra alternativa interesante es entregar el material traducido a cualquier persona de tu público que tenga esa lengua como materna, preferentemente una que también haya leído el texto original. Su reacción al leer la traducción debería ser la de alguien que se coloca sus anteojos para leer: debe ser capaz de reconocer con claridad e interpretar apropiadamente las ideas plasmadas allí.

¿QUÉ VARIANTE DE ESPAÑOL EMPLEAS?

Mi lengua materna es el español peruano ribereño.

Intento escribir con el vocabulario del «español estándar», si bien con términos latinoamericanos (por ejemplo, computadora en vez de ordenador o durazno en lugar de melocotón), de tal forma que tu mensaje se entienda desde Tijuana hasta Ushuaia y también en Madrid y en Malabo.

Por ahora, no hago adaptaciones para variantes muy localizadas como las de España, Argentina o México.

¿HAY ALGÚN TRABAJO QUE NO HAGAS?

No realizo traducciones juradas ni oficiales. Tampoco traduzco artículos científicos, tesis universitarias, manuales y patentes de máquinas industriales ni otros textos demasiado técnicos, pues todavía no me dirijo a ese tipo de autores. Aclaro también que no hago traducciones del español al inglés.

Si percibo que tu contenido se usará para estafar a alguien o sembrar pánico, me rehusaré a traducirlo. Si percibo que harás proselitismo político o religioso, o perpetuarás una cultura de victimismo, te sugeriré que acudas a otro profesional pues en ese tipo de proyectos no quiero meterme.

NO ME GUSTA TU TRABAJO. ¿CÓMO ME QUEJO Y CÓMO SÉ QUE ME DEVOLVERÁS MI DINERO?

Podrías iniciar una campaña de cancelación en mi contra. Podrías aderezarla con acusaciones de falta de «perspectiva de género» o alguna otra queja de moda.

Hablando en serio, si consideras que mi trabajo es malo (y puedes demostrarlo con una segunda opinión o con referencias apropiadas), puedes usar el Libro de reclamaciones para registrar tu queja o reclamo. Sin embargo, si bien los proveedores de servicios con domicilio en Perú debemos contar con uno para cumplir con la ley, rara vez alguien va a fiscalizar lo que sea que conste allí, a no ser que me denuncies ante el Indecopi o algún fuero civil. Para efectos prácticos, es el equivalente a que me envíes un correo con tu queja; de todas formas, cumplo con avisarte que está allí para lo que necesites.

Una opción más interesante para ti sería solicitar un reembolso e iniciar una disputa en la plataforma de PayPal. Ahí sí tendría que verme obligado a justificar mi posición (y mi reputación), y no quiero tener problemas con los de PayPal.

A decir verdad, tampoco quiero tenerlos con las autoridades de mi país porque las multas serán más caras (e impagables) que lo que pueda devolverte, así que solo avísame e intentaremos llegar a un acuerdo.

¿QUÉ SIGNIFICA «MIRIMIRI»?

Nada. Quizá por eso decidí adoptar el nombre. Además, se puede pronunciar sin problemas en quechua y en japonés (ミリミリ).

¿POR QUÉ EL BLOG DE MIRIMIRI TIENE ARTÍCULOS SOBRE LA CARRERA DE MEDICINA?

En un principio buscaba alojar aquí un proyecto relacionado con mi vida pasada en la universidad, cuyo antecedente más remoto lo encuentras en ¿Cómo es la carrera de medicina humana? ¿De verdad es tan difícil?

Solo digamos que me decepcioné todavía más del ambiente hospitalario, por eso decidí dejarlo allí y usar este espacio para construir mi propia carrera como autónomo.

Diez cosas sobre mí

Oye, Eduardo, ¿es que no tienes Tinder o qué?

No tengo. De todas formas, sigue leyendo. Quizá así descubras si sería buena idea seguirme y trabajar (o no) conmigo.

  1. Los perros, por lo general, me dan miedo. Eso de «no muerden» no se lo creen ni los mismos dueños.
    Prefiero mil veces los gatos. Ellos sí te muerden y te arañan, pero rara vez te dejarán con las piernas ensangrentadas.
  2. Para mí, la farmacología es setsunai pero linda. Es el curso al cual le guardo más cariño, por todo lo que me costó entenderlo y aprobarlo.
    Eso sí, no me preguntes qué tomar para el corazón porque no lo sé para dar esa consejería, además de sacarme una carrera universitaria, tendría que identificar el problema fisiopatológico en tu corazón.
  3. Mi canción favorita en el mundo es Bye bye de Ai Otsuka. Es tan especial porque es mi canción de cuando aprobé farmacología y de cuando, años más tarde, hice mi primer viaje de más de mil kiro en una semana.
    Dependiendo de mi estado de ánimo, quizá también me encuentres obsesionado con Mirai Connection de ЯeaL o It’s a Popular Song de fhána.
  4. Mi estación favorita es el invierno. De hecho, mis aventuras y fantasías con crushes suelen situarse en los meses de frío y neblina en la ciudad.
  5. Soy un impresentable. No sé cómo hacen los demás para tener vidas perfectas, darse caprichos caros y aguantar con terno y tacos durante diez horas seguidas. Yo soy feliz con mi menú de seis soles con su jarra de cebada. A todas las cosas «serias» voy con mi outfit «ropa de sala de operaciones», si es que se me da la gana de ir. Y ni me invites a una reunión donde pongan cumbia, salsa y reguetón.
  6. Soy malísimo para probar y recibir comida; de hecho, también agradecería mucho que jamás me invites a comer.
    Intentar adivinar qué alimentos quisiera probar es una de las cosas más frustrantes en el mundo. Yo mismo lo ignoro. Por defecto, casi todo lo que no conozco me provoca asco.
    Ni siquiera mi familia cercana puede adivinar mis gustos.
    En serio, no lo hagas.
  7. Me harto rápido (en menos de tres meses) de quienes intentan mantener una amistad a base de chatear casi a diario. No diré nada porque me interesa mantener la paz, pero al primer desacuerdo me largaré sin retorno y sin explicaciones.
    Es por eso que (casi) nunca doy mi número de keitai.
  8. Me da repelús la gente alta en cerveza y reguetón, y también la que contiene victimismo.
    Puedo ser muy huraño y distante, incluso con mis amigos más cercanos. Fuera de compromisos profesionales, puedo cortar el contacto en cualquier momento y sin motivo aparente. Quien avisa, no traiciona.
  9. La felicidad, la pasión, la verdad, la paz y la libertad son los valores en torno a los cuales busco guiar mi vida.
  10. «El día que yo muera, no quiero que nadie llore; quiero que canten y bailen hasta mi última morada» (atribuido a Chacalón).

Imagen de cabecera: Selfi de Eduardo Vera-Palomino (o sea, mía) tomada en junio de 2017 y distribuida con una licencia Creative Commons Atribución 4.0.