Acerca de

Soy Eduardo Vera y te doy una bienvenida a Mirimiri tan cálida como Ica, mi ciudad natal.

Ayudo a autores, expertos y emprendedores digitales a difundir sus ideas entre el público hispanohablante mediante la traducción del inglés al español y la asistencia virtual en diseño y contenido.

Mis campos de interés son: estudios generales, informática, medicina y salud, fotografía, viajes, biología, psicología, farmacología, investigación, derecho y economía.

Actualmente cuento con los servicios de:

Los servicios que ofrezco aquí son el producto de habilidades aprendidas de manera empírica durante los últimos años. Tengo el compromiso de certificarme y unirme a alguna asociación… en cuanto consiga independizarme y reúna el dinero, claro. Particularmente considero que el prepararme para obtener el CIOL DipTrans y el Cambridge Proficiency Exam me daría un nivel decente.

Que yo sepa, Mirimiri no significa nada. Quizá por eso decidí adoptar el nombre. Además, puede pronunciarse sin problemas en quechua y en japonés (ミリミリ).

Cuento mi historia con más detalle en mi blog Shiny dreamer. Si te gusta lo que escribo y quieres invitarme un café con leche y chocolate, envíamelo por PayPal.

Diez cosas sobre mí

Oye, Eduardo, ¿es que no tienes Tinder o qué?

No tengo. De todas formas, sigue leyendo. Quizá así descubras si sería buena idea seguirme y trabajar (o no) conmigo.

  1. Los perros, por lo general, me dan miedo. Eso de «no muerden» no se lo creen ni los mismos dueños.
    Prefiero mil veces los gatos. Ellos sí te muerden y te arañan hasta los ojos, pero rara vez te dejarán con las piernas ensangrentadas y casi nunca te perseguirán cuando vayas por la calle montando una jitensha.
  2. Para mí, la farmacología es setsunai, pero tiene su lado kawaii. Es el curso al cual le guardo más cariño, por todo lo que me costó entenderlo y aprobarlo.
    Eso sí, no me preguntes qué tomar para el corazón porque no lo sé para dar esa consejería, además de sacarme una carrera universitaria, tendría que identificar el problema fisiopatológico en tu corazón.
  3. Mi canción favorita en el mundo es Bye bye de Ai Otsuka. Es tan especial porque es mi canción de cuando aprobé farmacología y de cuando, años más tarde, hice mi primer viaje de más de mil kiro en una semana.
    Dependiendo de mi estado de ánimo, quizá también me encuentres obsesionado con Mirai Connection de ЯeaL o It’s a Popular Song de fhána.
  4. Mi estación favorita es el invierno (de junio a septiembre). De hecho, mis aventuras y fantasías con crushes suelen situarse en los meses de frío y neblina en la ciudad.
    Sin embargo, mi mes favorito es mayo. Quizá sea por esa sensación de transición entre la temporada cálida y el frío perpetuo, quizá por ser la época de parciales de mitad de curso, quizá por muchos recuerdos amables.
  5. Soy un impresentable. No sé cómo hacen los demás para tener vidas perfectas, darse caprichos caros y aguantar con terno y tacos durante diez horas seguidas. Yo soy feliz con mi menú de seis soles con su jarra de cebada. A todas las cosas «serias» voy con mi outfit «ropa de sala de operaciones», si es que se me da la gana de ir. Y ni me invites a una reunión donde pongan cumbia, salsa y reguetón.
  6. Soy malísimo para probar y recibir comida; de hecho, también agradecería mucho que jamás me invites a comer.
    Intentar adivinar qué alimentos quisiera probar es una de las cosas más frustrantes en el mundo. Yo mismo lo ignoro. Por defecto, casi todo lo que no conozco me provoca asco.
    Ni siquiera mi familia cercana puede adivinar mis gustos.
    En serio, no lo hagas.
  7. Me harto rápido (en menos de tres meses) de la gente intensa que intenta meterse demasiado en cada detalle de mi vida, de quienes pretenden mantener una amistad a base de chatear casi a diario y de quienes insisten en ofrecerme cosas que jamás he pedido y mucho menos necesito.
    Muchas veces no diré nada porque me interesa mantener la paz, pero puedo cortar el contacto en cualquier momento, sin motivo aparente y sin darte oportunidad para «arreglar las cosas», muy especialmente si no hay un contrato profesional de por medio.
    Por la misma razón, puedo ser bastante huraño y distante, incluso con mis amigos más cercanos.
    Quien avisa, no traiciona.
  8. Puedo tener opiniones bastante duras para quienes vienen de la cultura del victimismo y se (micro)ofenden porque es gratis. No me pidas «corrección política» en asuntos como la ideología el idealismo de «género», la discriminación positiva o las luchas pro «derechos» sociales. Tampoco esperes que avale alegremente cualquier intento de imposición de estas ideas a través del idioma, las leyes o la educación pública.
  9. La felicidad, la pasión, la verdad, la paz y la libertad son los valores en torno a los cuales busco guiar mi vida.
  10. «El día que yo muera, no quiero que nadie llore; quiero que canten y bailen hasta mi última morada» (atribuido a Chacalón).

Imagen de cabecera: Selfi de Eduardo Vera-Palomino (o sea, mía) tomada en junio de 2017 y distribuida con una licencia Creative Commons Atribución 4.0.