1 2 3 facultad de medicina otra vez

[O cómo me tomaba el regreso a clases en una época en la que la medicina poco a poco dejaba de hacerme gracia.]

Este ha sido un descanso largo y feliz, ¿cierto?

Pero ya se acabó.

En pocas horas, otra vez volveré a la facultad, ahora con el consuelo de entrar al mágico mundo del 5.º año de carrera.

Otra vez escuchar al portero llamámdome la atención por ir con zapatillas, otra vez ver diapositivas que parecen páginas de libro por la cantidad de texto que traen, otra vez tener al docente de práctica delante de mí preguntándome por la mejor técnica para explorar el VIII par craneal para que, en el caso de que yo no lo sepa, me diga que su hija o su sobrina de 5 años se sabe esa técnica al revés y al derecho.

Sí… podría decirse que extraño esos días.

Porque, en un contexto así, llegas a la conclusión de que te están enseñando las cosas como se les da la gana y le das la razón a Antonio Machado cuando dice que el camino se hace al andar, porque si sientes que el tuyo se relaciona bastante poco con lo que te venden los docentes de turno, tienes que hacerte el tuyo propio, no perder el tiempo buscando uno porque probablemente no existe.

Las cosas se aprenden haciendo.

Fue un error esperar que los docentes me guíen por el lado amable de la medicina en los primeros días de la fase clínica del entrenamiento, o simplemente tuve mala suerte, o mala cabeza.

De haber tenido un gramo más de entusiasmo en esos días, habría comprendido que el único secreto para aprender a hacer una historia clínica es, hacerla sin más.

Buscar a los pacientes y tomar sus datos acerca de por qué llegaron al hospital, cuáles fueron sus síntomas y signos, examinar sus funciones vitales, practicar las tan mentadas inspección, palpación, percusión y auscultación, practicar la relación paciente-médico (que en este caso sería paciente-estudiante de medicina) en un contexto de confianza y seguridad.

Y, claro, al analizar esos datos, uno ya puede sacar un diagnóstico, buscar las pruebas que lo confirmarían y proponer un tratamiento, de ser posible, considerando los recursos disponibles. (A ver si se te ocurre usar una penicilina en una posta a millones de kilómetros de la ciudad, vas al estante y ves que no hay.)

Las cosas se aprenden haciendo.

Por eso veo a muchos amigos yéndose a guardias, clases de suturas, conferencias dictadas en el Colegio Médico y un montón de cosas más que, por lo general, no me interesan.

El resultado será que, cuando llegue el curso de cirugía, ellos tendrán una mejor técnica para coser, y cuando llegue el internado, el cual probablemente harán en un hospital grande y complejo porque allí llegan los casos más difíciles, podrán responder con rapidez y precisión.

Está bien.

Quizá algún día yo también me siente con mi aguja e hilo para aprender a coser, salga con lapicero y papeles para tomar datos de montones de pacientes, resuelva casos clínicos aun si están en un papel y vaya a un curso de algún tema aburrido como «Actualizaciones en el diagnóstico de la Enfermedad de Arakuchayay» que seguramente se presentará en uno de cada cien mil pacientes y contará solamente con un tratamiento paliativo que incrementará la esperanza de vida en un 1%.

Las cosas se aprenden haciendo.

Y sí, está bien filosofar y regañar porque sientes que no te enseñan nada, y encima, al paciente lo tratan como un juguete; pero la verdad seguirá allí.

«Camino se hace al andar», y si no aprendí a siquiera esbozar un diagnóstico presuntivo muy básico, tengo que aprenderlo cuanto antes por mi propia cuenta.

Todavía me preocuparé por una buena RPEM (relación px-ee.mm.), pero también por conocer los fundamentos fisiopatológicos de los sx más comunes, las técnicas de dximg y dxlab, el tx, la qx, y ciertamente también la prevención, cuando la hay. Me ocuparé en hacer mis hc y en tomar notas todavía más taquigráficas que este párrafo, para que nadie entienda.

También procuraré participar un poco más en el devaneo de mi facultad, porque todavía es mi hogar. Es el sitio donde paso el 60% del año. Es el lugar donde aprendí muchas otras cosas sobre la vida. Lo menos que puedo hacer es interesarme más en ese mundo.

Después, ya veremos.


Escrito como diario el 21 de agosto de 2015.

Imagen de cabecera: Facultad de Medicina Humana «Daniel Alcides Carrión» de Eduardo Vera-Palomino pertenece al dominio público.

Cita este artículo (NLM) como:
Vera-Palomino E. 1 2 3 facultad de medicina otra vez [Internet]. Ica (Perú): Mirimiri; 2020 ago 31 [citado 2021 abr 19]. Disponible en: https://mirimiri.xyz/1-2-3-facultad-de-medicina-otra-vez/.

¡Compartir es agradecer! 🎉